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Probiótica
Introducción: El tubo
gástrico-digestivo es el órgano inmunológico
más importante de nuestro cuerpo y está
a través de la gran superficie de la pared intestinal
continuamente en contacto con el mundo exterior (mediante
los incontables microvilli). El contenido del intestino
puede contener, aparte de sustancias alimenticias, también
una gran cantidad de sustancias tóxicas y bacterias
que pueden provocar enfermedades. En el tracto gastro-intestinal
viven aproximadamente 100.000 mil millones (1014) de
bacterias. Esto es aproximadamente diez veces la cantidad
de células presentes en el cuerpo humano. La
salud de los intestinos es el resultado de una interacción
microscópica entre varios miles de millones de
bacterias favorables (probióticos) y desfavorables
(patógenos). La salud global del ser humano depende
en gran parte del nivel de equilibrio en la flora intestinal.
Por lo tanto, una flora intestinal sana es imprescindible
para una buena salud.
El término probióticos se utiliza para
describir micro-organismos que tienen efectos favorables
sobre la salud. Los nombres de las cepas de bacterias
usadas con mayor frecuencia para ello son Lactobacillus,
Lactococcus y Bifidobacterium. Las cepas de bacterias
probióticas tienen, entre otros, los siguientes
efectos: [1-6]:
- Actividad anti-microbiana contra
patógenos: las bacterias probióticas frenan
el crecimiento de organismos patógenos en el
tracto gastro-intestinal. Luchan por los alimentos disponibles
y el espacio disponible (e.o. para poder fijarse a la
pared del intestino) y segregan entonces sustancias
como p.e. ácido láctico y otros ácidos
orgánicos, y sustancias que funcionan como antibióticos,
que se conocen por el nombre bacteriocinas. De esta
manera se crea un medio en el que los elementos patógenos
se encuentran a gusto y no puede crecer. Las investigaciones
realizadas demuestran el funcionamiento antagónico
de los probióticos y los microbios patógenos,
y la capacidad para curar infecciones intestinales,
causadas por estos organismos nocivos. [7-10].
- Digestión de la comida: Los
organismos probióticos ayudan en el proceso de
la digestión, porque contienen enzimas (p.e.
lactasa) que ayudan a digerir la comida.
¡- Producción de ácidos
grasos de cadena corta: los ácidos grasos de
cadena corta, como p.e. ácido láctico,
ácido acético, ácido propiónico
y ácido butírico, son usados por las células
del epitelio intestinal, y se utilizan de forma terapéutica
en caso de afecciones como 'Inflammatory Bowel Syndrome'
(IBS) - síndrome inflamatorio del intestino .
Si no hay ácidos grasos de cadena corta disponibles,
entonces las células del epitelio intestinal
son menos capaces de formar una barrera protectora.
Por la producción de ácido láctico
y otros ácidos orgánicos se rebaja el
pH en el intestino delgado, con lo cual se puede dominar
el crecimiento de los inquilinos patógenos de
los intestinos. Además, un pH más bajo
facilita la absorción de determinados minerales
como p.e. calcio, magnesio y cinc.
- Disminución del pH: los ácidos
grasos de cadena corta disminuyen el pH y de este modo
reducen el crecimiento de los inquilinos intestinales
patógenos. Además, un pH reducido también
recude el riesgo de cáncer de cólon.
- Refuerzo del sistema a inmunológico:
la flora probiótico en el intestino delgado tiene
un efecto fuerte sobre el sistema inmunitario al reforzar
la respuesta inmunológica, tanto la celular como
la humoral. Diversos estudios demuestran que estas bacterias
probióticas aumentan el número de glóbulos
blanco circulantes, estimulan la fagocitosis, aumentan
los niveles de anticuerpos específicamente antígenos,
y regulan la producción de los citokinas como
gamma-interferona [6, 11].
- Mejora de la condición de
la pared intestinal: la pared intestinal evita que las
toxinas y los alergenos lleguen a la corriente sanguínea.
Una flora intestinal no equilibrada puede provocar un
empeoramiento de la pared intestinal, con lo cual ésta
se vuelve demasiado penetrable; el llamado síndrome
leaky gut". La mayor penetrabilidad del intestino
se relaciona con un grupo de enfermedades, entre las
cuales la hipersensibilidad a ciertos alimentos, las
alergias alimenticias y la sobrecarga del hígado
[2, 12, 13].
- Metabolismo del colesterol: las bacterias
probióticas convierten el colesterol en una forma
menos absorbible, por lo cual la absorción del
colesterol en el tracto gastro-intestinal disminuye
y el nivel de colesterol en el suero baja. Sin embargo,
los experimentos llevados a cabo con respecto al efecto
reductor del colesterol de pos probióticos producen
unos resultados cambiantes [7].
- Producción de vitaminas: muchas
enzimas en el cuerpo necesitan para su funcionamiento
B-vitaminas como co-enzima. Las Bífido bacterias
pueden producir un número de estas vitaminas,
entre otras, las vitaminas B1, B6, B12, el ácido
fólico, la biotina y diferentes aminoácidos.
También la vitamina K puede ser producida en
el intestino. Además, las bacterias Lactobacillus
acidophilus frenan algunas otras bacterias que son responsables
de la desintegración de la vitamina B1.
Indicaciones
- En investigaciones clínicas,
los probióticos ya han probado su eficacia en
un gran número de afecciones [1-6]:
- Diversos factores tienen un efecto
negativo sobre la flora intestinal y el ejemplo más
extremo es el uso de antibióticos. Algunos antibióticos
de espectro amplio pueden modificar la flora microbiana
allí de manera drástica, dejando así
una oportunidad a las bacterias patógenas, las
levaduras y los hongos. El uso de un fuerte probiótico
durante y después de usar un antibiótico
puede contrarrestar eso.
- Constipación: La constipación
es un problema que afecta mucho a las personas mayores.
La composición de la flora intestinal en su caso
se caracteriza por una gran reducción de la bifidoflora.
. Aunque no ha quedado claro todavía si eso es
causa de constipación, sí se ha podido
constatar que el uso de probióticos y los cambios
así iniciados (es decir, los ácidos grasos
de cadena corta producidos por la bifidoflora) pueden
dar una reducción importante de los síntomas
[14].
- Infecciones intestinales crónicas
como p.e. Inflammatory Bowel Syndrome (IBS) y la enfermedad
de Crohn es una reacción anormal de la mucosa
a la propia flora. Varias investigaciones indican que
los probióticos pueden jugar un papel importante
en el tratamiento de infecciones intestinales crónicas,
y actualmente se están preparando grandes investigaciones
al respecto [3, 8].
- Preventivo en caso de embarazo y
lactancia: un bebé nace con una flora intestinal
estéril, pero durante su nacimiento muchas veces
ya es 'infectado' por la flora vaginal de la madre (p.e.
Candida). El tratamiento previo con bacterias probióticos
puede ser una solución. Véase el cuadro
incluido en este artículo [15, 16].
- Debilidad inmunológica: el
intestino es el mayor órgano inmunológico
del cuerpo. El GALT (Gut Associated Lyphoid Tissue)
es un órgano inmunológico complejo que
protege la mucosa intestinal contra agentes patógenos
en la alimentación. La mejora de la flora intestinal
mediante el uso de probióticos tiene un efecto
muy positivo sobre la condición de todo el sistema
inmunológico [6, 11, 17].
- Prevención y tratamiento de
diarrea e infecciones del tracto gastro-intestinal:
Una de las indicaciones más justificadas para
los probióticos es la prevención y el
tratamiento de diarrea aguda, tanto para la diarrea
asociada a la toma de antibióticos como la diarrea
del viajero y otras variantes. En caso de diarrea, se
pierden en poco tiempo grandes cantidades de bacterias
probióticas, sin importar la causa. Entonces
es importante volver a aportar dichas cepas probióticas
lo antes posible, puesto que son las mejores luchadoras
contra los patógenos que son frecuentemente la
causa de la diarrea. Tanto la duración como la
intensidad de los ataques de diarrea pueden reducirse
[6, 7, 9, 10, 18].
- Infecciones de las vías urinarias
(cistitis), de la vagina o del tracto gastro-intestinal:
Los probióticos han demostrado su eficacia contra
diversas infecciones, entre las cuales Campilobacter
y Helicobacter pilori. En caso de infecciones vaginales
(Clamidia, Trichomonas y Candida) las duchas vaginales
con una solución probiótica pueden ofrecer
una solución. En caso de infecciones de las encías,
se puede lavar la boca regularmente con una solución
de bacterias probióticas. Lactobacillus acidophilus
puede disminuir la duración y la incidencia de
infecciones de Candida en la vagina y el cólon.
[7-9].
- Alergia (así como otras afecciones
atópicas como asma, dermatitis y rinitis): En
caso de afecciones atópicas se trata de una reacción
inmunológica anormal a un factor del entorno
o de la alimentación. El equilibrio entre bacterias
favorables (es decir, bifidobacterias) y nocivas (es
decir, clostridium) a una edad temprana resulta ser
un factor importante al determinar de la sensibilidad
atópica y el desarrollo de afecciones alérgicas.
En diferentes estudios se ha encontrado el efecto preventivo
de la aplicación de probióticos a bebés
y niños contra la incidencia de alergias a una
edad más tardía. También para el
tratamiento de alergias ya manifestadas los probióticos
pueden ser una solución. [12, 13, 19].
- Cáncer de cólon: actualmente
se están llevando a cabo unas investigaciones
con respecto a la protección que los probióticos
pueden ofrecer probablemente contra la aparición
de este tipo de cáncer. Este funcionamiento puede
ser parcialmente explicado en términos de los
anteriormente mencionados efectos de los probióticos,
como la rebaja del grado de pH, la reducción
de la población de patógenos que segregan
toxinas y la mejora de la función inmunológica.
Los ácidos orgánicos producidos por los
probióticos tienen además un efecto suavemente
estimulante sobre la peristáltica del intestino,
por lo cual el paso de las toxinas potencialmente carcinógenas
se acelera a través del tracto gastro-intestinal.
[7, 20, 21].
Seguridad: No se conocen afecciones para los
que aplicación de probióticos esté
contraindicada. Tampoco existen efectos nocivos de los
probióticos sobre los medicamentos clásicos
o sobre remedios naturales. Contrariamente, sí
hay diversos medicamentos clásicos que influyen
de manera negativa sobre los efectos de los probióticos.
Los pacientes que utilizan probióticos, pueden
notar al principio una mayor producción de gases
o cólicos. Esta es una señal de que las
bacterias favorables están fermentando y que
el medio intestinal está acidificándose.
Con el tiempo (la mayoría de las veces al cabo
de una semana) el cuerpo se adapta y disminuyen o desaparecen
estos efectos secundarios. En dichos casos se recomienda
rebajar la dosis inicial durante las dos primeras semanas
de tratamiento a la mitad de la dosis recomendada [3,
22, 23].
Uso: Para poder ser efectivos, los probióticos
tienen que contener por dosis como mínimo unos
miles de millones de gérmenes de bacterias. Además,
sobre el mejor momento de la toma de probióticos
hay diferentes opiniones. En principio sobreviven las
bacterias si se encuentran con poco ácido estomacal,
enzimas digestivos y bilis Y si no tienen que permanecer
demasiado tiempo en el medio estomacal. El transporte
por el estómago se produce de la manera relativamente
más rápida si el estómago está
vacío. De un vaso de agua mezclado con un probiótico
que se toma en ayunas, se vacía cada 10 minutos
la mitad del contenido del estómago en el tracto
intestinal. Entonces después de media hora ya
está el 87% de las cepas de bacterias ingeridas
presente en el intestino. Pero también el grado
de acidez (pH) del líquido estomacal determina
en fuerte medida la supervivencia de las cepas de bacterias.
El pH del estómago está en su momento
máximo por la mañana antes del desayuno,
por la noche al ir a la cama y durante las comidas (pH
>4). Entre las comidas el PH puede bajar hasta por
debajo del 3.
La toma de probióticos es en cuanto a grado
de acidez lo más favorable en ayunas antes del
desayuno, por la noche al ir a la cama y durante las
comidas. En el momento de la comida, el paso por el
estómago es sin embargo bastante más lento
y hay también más bilis y enzimas digestivas,
sobre todo si la comida contenía mucha grasas
y/o proteína.
Los prebióticos también tienen un efecto
favorable sobre la flora intestinal y en particular
a las Bifidobacterias. El uso de prebióticos
o de una alimentación rica en fibra es por lo
tanto un apoyo en caso de usar bacterias probióticos.
Las bacterias intestinales benignas son bastante sensibles
a las intervenciones en su entorno vital. Existe una
gran cantidad de factores que puede influenciar de forma
negativa y así poder desequilibrar el equilibrio
tan delicado entre las bacterias intestinales favorables
y desfavorables. Determinados medicamentos pueden p.e.
tener un efecto frenador sobre las bacterias probióticas,
como p.e. medicamentos reductores del ácido de
estómago, antibióticos, medicinas esteroides
y la píldora anticonceptiva. Por cierto: los
antibióticos pueden eliminar a veces totalmente
la microflora bacterial.
CUADRO: diferentes probióticos para diferentes
fases de la vida. Si los intestinos del bebé
no nacido son todavía estériles, serán
contaminados durante su paso por el tracto de nacimiento
por la flora vaginal de la madre. En caso de nacer mediante
cesárea, Si allí hay una superpoblación
de cándida, entonces existe la posibilidad de
que la cándida también tendrá un
lugar prominente en la flora del recién-nacido.
Si un bebé nace mediante cesárea, se desarrollan
más cepas desfavorables y menos favorables en
la flora intestinal del recién nacido. Estos
niños resultan tener hasta los seis meses después
del nacimiento una flora bacterial diferente con sobre
todo menos Bifidobacterias y más Clostridium
y E-coli.
La lactancia es un factor importante al determinar
la flora bacterial de los bebés. Durante la lactancia
el bebé ya recibe bacterias de la flora del pezón
de la madre. La flora intestinal de un bebé sano
que recibió el pecho consiste sobre todo en Bifidobacterias
(sobre todo B. infantis) y en menor medida Lactobacilos,
mientras que en un bebé criado con biberón
a veces aparecen cepas menos positivas. Además,
el uso de probióticos en recién nacidos
un factor importante para determinar la microflora microbiana
[24]. Incluso las bacterias probióticas que la
madre toma durante el embarazo también pueden
colonizar los intestinos del bebé recién
nacido [25]. A partir de la edad de 2 años se
empieza a formar una flora parecida a la de los adultos.
La flora microbiana va cambiando a lo largo de la vida.
Durante la vida adulta, la flora bacterial es bastante
constante, a pesar de que la flora entre individuos
puede ser enormemente diferente. A edad más avanzada
la cantidad de Bifidobacterias en la flora disminuye
cada vez más, y la concentración de patógenas
como Klebsiella y Clostridium aumenta [26-28], esto
refleja probablemente también la disminución
de la fuerza del sistema inmunológico.
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