Los ácidos grasos omega-3 de cadena larga y el cerebro - Nutricion Evolutiva
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Los ácidos grasos omega-3 de cadena larga y el cerebro

Cada vez hay más pruebas que apoyan los efectos beneficiosos de una mayor ingesta de ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) omega-3 en una variedad de condiciones neurodegenerativas y neurológicas (Dyall y Michael-Titus, 2008; Dyall, 2010; Denis et al., 2015). Sin embargo, la comparación de resultados entre estudios se ha visto tradicionalmente obstaculizada por la falta de discriminación entre los diferentes PUFAs omega-3 y los resultados se atribuyen normalmente a los PUFAs omega-3 en su conjunto (Dyall, 2011). Cada vez hay más pruebas de que ciertos efectos pueden ser únicos y específicos de cada uno de los PUFAs omega-3 y ya no se puede suponer que sean equivalentes ni en su mecanismo de acción ni en su función. Esta cuestión es especialmente importante a la hora de agrupar estudios en revisiones sistemáticas y meta-análisis. Por ejemplo, dos meta-análisis recientes sobre los efectos del EPA y el DHA en la depresión revisaron predominantemente los mismos estudios, pero produjeron resultados sustancialmente diferentes (Sublette et al., 2011; Bloch y Hannestad, 2012). Bloch y Hannestad solo encontraron pequeños beneficios no significativos, sin diferencias significativas entre el EPA y el DHA (Bloch y Hannestad, 2012). Mientras que Sublette y colaboradores utilizaron un modelo de efectos mixtos, separando los tratamientos por contenido de EPA, y encontraron que sólo los suplementos con la proporción de EPA ≥ 60% del contenido total de EPA y DHA en un rango de dosis de 200-2200 mg de EPA en exceso de DHA eficaz contra la depresión primaria (Sublette et al., 2011). Aunque una serie de diferencias metodológicas entre los meta-análisis pueden haber contribuido a los diferentes resultados (Lin et al., 2012b); esta incongruencia entre los hallazgos destaca la importancia de considerar los PUFAs omega-3 como moléculas biológicamente distintas. Además, aunque las pruebas actuales sugieren que el EPA y el DHA son los PUFAs omega-3 biológicos predominantes, los efectos bioactivos del ácido docosapentaenoico (DPA, 22:5n-3) están ganando reconocimiento en la literatura (Kaur et al., 2011).
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